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Café: ¿un antídoto contra la enfermedad de Parkinson?
 
El consumo de café podría reducir el riesgo de Parkinson, pero los especialistas son cautos a la hora de indicar a los pocillos como método preventivo
o incluso terapéutico.
   
Una ecuación que cierra
 
El estudio fue hecho en Hawaii y consistió en el seguimiento durante treinta años de 8004 personas de entre 45 y 68 años. Se evaluó la relación entre diferentes hábitos.
 
¿Cómo protege la cafeína?
 
Los expertos prefieren ser cautos. "Hasta ahora nunca se demostró una relación causa-efecto inequívoca entre el consumo de sustancias alimenticias y el riesgo de Parkinson"
 
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Café: ¿un antídoto contra la enfermedad de Parkinson?

El consumo de café podría reducir el riesgo de Parkinson, pero los especialistas son cautos a la hora de indicar a los pocillos como método preventivo o incluso terapéutico.

Quienes consideran al negro pocillo humeante un compañero inseparable de largas horas de trabajo, reuniones y sobremesas tienen un nuevo argumento para entregarse al hábito sin culpas. Un estudio reciente publicado en el Journal of the American Medical Association sugiere que tomar abundante café u otras bebidas cafeinadas disminuye el riesgo del mal de Parkinson, una enfermedad que deteriora el sistema nervioso, produce temblores, inestabilidad postural y trastornos en la marcha
en el 1,5% de los mayores de 55 años (aunque también
afecta a personas más jóvenes, como el actor norteamericano Michael Fox).

Pero el secreto no es comenzar a atiborrarse de café a edades avanzadas. Los principales beneficiados serían aquellos que fueron concienzudos cafeinómanos a lo largo de su vida, y hasta ahora no existen evidencias de que empezar a tomar una vez que se declaran los síntomas de la afección pueda ejercer efectos favorables.

Una ecuación que cierra

El estudio fue hecho en Hawaii y consistió en el seguimiento durante treinta años de 8004 personas de entre 45 y 68 años. Se evaluó la relación entre diferentes hábitos -fumar, tomar café, el tipo de alimentación y el tipo de vida- y el riesgo de padecer Parkinson.

"Lo único que se encontró fue una relación inversa entre el uso prolongado de café y la aparición de Parkinson", comenta el neurólogo argentino Oscar Gershanik, director del Laboratorio de Parkinson Experimental del Instituto de Investigaciones Farmacológicas, en la Universidad de Buenos Aires.

El estudio muestra que el riesgo disminuye a medida que aumenta el consumo de café, desde unos 200 cm3 (una taza) por día hasta alrededor de 1 litro diario. Según los investigadores, quienes consumen por lo menos un litro de café diario reducen cinco veces el riesgo de enfermedad de Parkinson en comparación con los "abstemios".

Una relación similar se encontró respecto del consumo total de cafeína, independientemente de la fuente de donde provenga. La cafeína también está presente en medicamentos analgésicos de venta libre, bebidas cola o infusiones como el mate o el té.

¿Cómo protege la cafeína?

Los expertos prefieren ser cautos. "Hasta ahora nunca se demostró una relación causa-efecto inequívoca entre el consumo de sustancias alimenticias y el riesgo de Parkinson", afirma Angel Cammarota, neurólogo del Hospital Francés, en Buenos Aires.

Por ejemplo, alguna vez se postuló una asociación entre la incidencia de la enfermedad y el consumo elevado de grasa animal y de colesterol. "Pero nadie lo pudo confirmar", resalta Cammarota.

En el caso de la cafeína, Gershanik aventura que la sustancia tal vez puede ejercer algún efecto protector sobre el sistema nervioso frente al avance del proceso degenerativo. La enfermedad de Parkinson se caracteriza por la destrucción progresiva de ciertas neuronas que fabrican el neurotransmisor dopamina, responsable entre otras funciones de los movimientos finos.

Otra hipótesis, planteada por el investigador norteamericano Webster Ross, responsable del estudio de Hawaii, sugiere que el café no protege al cerebro sino que sería un "indicador" de cierto tipo de personalidad menos propensa a padecer la enfermedad. Según Ross, el consumo excesivo de café, tabaco y alcohol suele distinguir a las personas aventureras e inquietas, justamente aquellas que en estudios previos mostraron menor incidencia de Parkinson.

Este nuevo estudio podría ser un avance para dilucidar el mecanismo que desencadena el mal de Parkinson, pero todavía no representa una receta práctica para alejar o frenar el fantasma de la enfermedad.


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